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    Cuidandonos uno al otro


    Las emergencias pueden ser abrumadoras, en particular para los niños pequeños. Aun en las circunstancias más difíciles, las familias pueden encontrar fortaleza emocional dentro de la comunidad.

    #1 Proporcione consuelo​
    Asegúrele a su niño que está seguro y que es amado. También puede ayudar sostener un artículo de consuelo.

    #2 Intente mantener una rutina
    Existe consuelo en algo que es conocido, especialmente después de un desastre. Escoja al menos una rutina que usted pueda mantener aun si su situación o ubicación ha cambiado.

    #3 Dé el ejemplo
    Después de un desastre, los niños se fijan en los adultos a su alrededor para ver cómo deberían sentirse y reaccionar. Trate de mantenerse calmado lo más que pueda. Además, está bien que su niño le vea llorar; puede explicarle que hasta los adultos pueden sentirse abrumados o molestos de lo que ha pasado.

    #4 Controle los medios de comunicación
    Evite que su niño vea imágenes repetidas del desastre y sus daños porque los niños pequeños pueden pensar que el evento está pasando una y otra vez en la vida real.


  • Tres maneras de consolar a un niño


    Durante los momentos difíciles y estresantes, los niños pueden sentirse como si su mundo estuviera al revés. Usted puede crear un entorno familiar y tranquilizador para darles a los niños un sentido de seguridad.

    Dé seguridad
    Asegúreles a los niños que están seguros y que se preocupan por ellos: “Sé que esto es difícil, pero eres valiente, y las personas pueden ser valientes y sentir miedo al mismo tiempo. Superaremos esto juntos”. El consuelo no siempre tiene que estar acompañado de palabras: frecuentemente basta con tomarse de la mano o darse un abrazo.

    Modele maneras sanas de superar dificultades
    Durante los momentos difíciles, los niños se refieren a los adultos para saber cómo deben sentirse y reaccionar, así que es importante que usted mantenga la calma lo más posible. Hágales saber a los niños que es normal sentir todo tipo de emoción, y que siempre pueden conversar con su padre o madre o con otro adulto sobre lo que están pensando y sintiendo. Dígales: “A veces también me asusto/me preocupo y sé lo que sientes”. Esto ayuda a justificar los sentimientos de los niños, además de asegurarles que no están solos.

    Mantenga las rutinas
    ¡Lo familiar es un consuelo! Seleccionar una rutina que los niños puedan anticipar, tal como cantar la misma canción de cuna cada noche, puede darles un sentido de control. Si a los niños les resultad difícil realizar sus actividades cotidianas, puede ser una ayuda si les dice: “Guardemos esa preocupación en la repisa mientras [damos un paseo esta tarde, leemos este cuento]. Después podemos seguir”. La interrupción momentánea de una preocupación o de un susto puede ayudarlos a tomar perspectiva y, por encima de todo, darles el tiempo de disfrutar algo que les gusta hacer.


  • Buscando indicaciones de estrés


    Durante los momentos difíciles, cuando hay mucho cambio e incertidumbre, los niños sienten estrés. Si los cambios en su comportamiento continúan o afectan su vida diaria, posiblemente sea hora de buscar apoyo externo. A continuación hay algunas reacciones al estrés, junto con maneras en las que los padres pueden responder a la situación:

    • Si los niños tienen problemas para dormir, deles un objeto que les consuele como un peluche o una mantita para ayudarlos a tranquilizarse. Dígale al niño: “Mantita te acompañará toda la noche y te veré en la mañana cuando te despiertes”.
    • Si los niños hablan menos o si se alejan de situaciones sociales, es posible que se estén guardando sentimientos fuertes. Pregúnteles cómo se sienten e invítelos a hacerle preguntas. Deles palabras para describir sus sentimientos, tales como el enojo, la tristeza, el susto o la preocupación.
    • Frecuentemente, un colapso emocional puede ser la manera en la que los niños reaccionan al sentir que no tienen el control de una situación. Traten de hacer actividades que les hagan sentir más tranquilos y que les den un grado de control, por ejemplo: moldear plastilina, armar un rompecabezas o jugar con bloques.
    • Si mojan la cama, se chupan el dedo o hablan como un bebé con frecuencia, deles amor y cariño, y entienda que estos comportamientos son normales durante momentos estresantes, y puede tomar un tiempo para que se sientan mejor.


  • Ayudando a los niños a consolarse


    Ayuda a los niños a explorar como consolarse cuando están asustando o tristes con esta actividad.

    1. Imprima este gran abrazo de arcoíris de Elmo y muéstreselo a los niños. Puede decir, “Elmo tiene un arcoíris porque los arcoíris le hacen sentir feliz”.

    2. Ayude a los niños a colorear la tarjeta y pregunte: “¿Qué les hace sentir felices? ¿En qué momentos necesitan abrazos especiales? ¿Quién necesita un gran abrazo de arcoíris?”.

    3. Invite a los niños a dibujar en ambos lados de la tarjeta aquellas cosas que los ayudan a sentirse calmados, tal como un peluche o una mantita especial. Cada vez que le den a Elmo un abrazo fuerte, ¡también se encariñarán con esas cosas especiales!


  • Explorando el círculo de cariño


    Utliza esta actividad para explorar el cariño con los niños.

    1. Recuérdeles a los niños que hay muchas personas que se preocupan por ellos y de eso se trata el círculo de cariño. Juntos, completen la página, pidiéndoles a los niños que se dibujen a sí mismos y que dibujen a su familia y sus amigos, y luego a las personas del barrio que los ayudan, como los doctores, los maestros y la policía. Etiqueten todos los dibujos con los nombres o descripciones de esas personas.

    2. Converse con los niños sobre cada persona, y nombren las maneras en las que cada persona los cuida. Por ejemplo, “La abuela te recoge de la escuela y te lee un libro”, o “El doctor te ayuda a sentirte mejor cuando estás enfermo”.

    3. Observen la página completada y diga: “Miren, nunca están solos. Siempre hay gente para ayudarlos. ¡El círculo de cariño es como un gran abrazo!”.


  • Manos que ayudan


    En esta actividad, usted va a asegurarles a las familias que ellos son “las manos que ayudan” a los niños en momentos difíciles.

    1. Pídales a los padres que reflexionen sobre todo lo que hacen con las manos cada día, sobre todo relacionado con sus niños. “Ustedes les dan palmaditas en la espalda y les acarician la mejilla. Abotonan y abrochan su ropa. Se toman de la mano cuando cruzan la calle para proteger a los niños del peligro. ¡Ustedes aplauden para celebrar sus logros!”.
    2. Asegúreles a los padres que sus manos los ayudan a cuidar a su niños de muchas maneras. Dígales a los padres que hoy vamos a usar las manos para recordar los puntos más importantes para ayudar a los niños en los momentos difíciles.
    3. Diga: “Frecuentemente usamos las manos para contar con los dedos. En este caso, podemos contar cinco cosas específicas para recordar mientras ayudamos a los niños a manejar los momentos caóticos o estresantes”.
    4. Distribuya lápices y papel (una hoja por padre). Pídales a los padres calcar sus manos en el papel e invítelos a escribir las siguientes palabras en cada dedo y a decir el significado de cada una. Guíe la conversación para incluir las descripciones a continuación:

    • Manos que ayudan: Recordando que no estamos solos; siempre hay personas que nos ayudan.
    • Abrazos: Sintiéndose seguros y tranquilos.
    • Corazones: Valorando el poder de la bondad y la compasión, mostrando empatía.
    • Escuchar: Conversando, escuchando, comunicando.
    • Aquí: Manteniendo rutinas y estando presente.

    5. Converse sobre las maneras en las que los padres pueden aplicar esos cinco puntos para cuidarse durante los momentos difíciles también, para poder cuidar mejor a sus niños.


  • Con valentía y corazón


    Ahora más que nunca todos necesitamos encontrar una manera para apoyarnos mutuamente y, dentro de lo posible, un lugar donde nos podamos sentir protegidos. Esta guía puede ayudar a las familias que estén atravesando por una situación de temor, ansiedad o pérdida.
    Use estos tres talleres cortos para padres y cuidadores. Usted conoce bien a su comunidad; adapte estas ideas al grupo con el que trabaja. Cada taller se centraliza en una página, pero si es posible, distribuya la Guía para padres completa para que los padres la lleven a casa. También podría compilar una lista de los recursos locales donde les pueden brindar apoyo.

    Taller 1: Valentía
    Generen y compartan ideas para reconfortar a los niños durante tiempos de estrés en la comunidad (lo que ocurre cuando problemas graves afectan fuertemente a la comunidad).

    1. Distribuya copias de la página 6 de la guía y pida a un padre que la lea en voz alta. Explique que tener estas ideas a la mano puede ayudar a los padres a abordar tiempos y conversaciones difíciles con sus niños.
    2. Organice a los padres en grupos pequeños para generar ideas y agregar sus propias experiencias de lo que dicen y hacen en tiempos de crisis o ideas para el futuro. Podrían también encerrar en un círculo una o más ideas que a ellos les gustaría intentar hacer.
    3. Reúna nuevamente a todo el grupo. En una cartulina grande trace dos columnas tituladas “DECIR” y “HACER”. Pida a los padres que compartan las ideas que hablaron, haciendo distinción entre las rutinas y las costumbres de sus familias (HACER), y las palabras que usan para explicar la situación y calmar a los niños (DECIR).

    Taller 2: Amor
    Ayude a los padres a explorar maneras para ayudarse a sí mismos y a sus niños a ser fuertes emocionalmente ante la adversidad.

    1. Distribuya copias de las páginas 3 y 4 de la guía (“Con calma”). Invite a los padres a turnarse para leerlo en voz alta.
    2. Pida a los padres que compartan más ideas como las que se dan en la página. Podría centrarse en formas específicas en que los padres protegen a sus niños de ver y escuchar cuentos de miedo en los medios de comunicación, y de cómo explican la información que los niños escuchan.
    3. Pídale a los participantes del grupo que miren la página para colorear. Invítelos a completarla en casa junto con sus niños cuando la familia necesite tomar un descanso y relajarse por un rato. Los niños pueden colorear el dibujo grande, los adultos colorean el fondo. Pregunte:
    • ¿Cómo podría esta actividad ayudar a sus familias en tiempos difíciles?
    • ¿De qué podrían hablar mientras colorean?
    • ¿Dónde podrían exhibir la página coloreada?
    • ¿Cuáles son algunas otras actividades relajantes y entretenidas que podrían hacer junto con sus niños?

    4. Si es posible, distribuya la guía entera a los padres.

    Taller 3: Comunicación
    Explore formas de recurrir a los amigos, la familia y la comunidad en los momentos más difíciles.

    1. Distribuya copias de la página 8 y empiece la conversación. ¿Han notado los padres un aumento en la ansiedad por separación en los niños? ¿Qué signos han notado? Pídales que lean, en la parte superior de la página, la lista de sugerencias para aliviar la ansiedad en los niños. Luego pídales que compartan sus propias ideas. Anote las respuestas en una cartulina.
    2. Mencione que tener un plan de seguridad familiar es una manera importante y práctica de ayudar a los niños a sentirse más seguros cuando están lejos de sus padres. Pida a los participantes que nombren algunos lugares seguros en la comunidad. Cada situación es diferente, el objetivo es que las familias decidan dónde ir o reunirse si están separadas y hay una crisis o una emergencia. Deben ser lugares donde los niños sean atendidos en ausencia de sus padres o cuidadores.
    3. Si es posible, distribuya la guía entera a los padres.


  • Los beneficios de los abrazos


    Explora los beneficios de los abrazos con esta actividad.

    1. ¡Elmo da muchos tipos de abrazos! Asegúreles a los niños que un abrazo los puede hacer sentir mejor cuando están asustados o tristes.
    2. Juntos, inventen diferentes tipos de abrazos para las personas especiales en su vida. Por ejemplo, un abrazo para la mamá puede ser largo y terminar con un besito; un abrazo para el abuelo puede ir acompañado de una palmadita; un abrazo para la tía puede incluir dos saludos suaves.
    3. Los niños pueden inventar abrazos especiales para darse, abrazándose a sí mismos y moviéndose de lado a lado.